TERAPIAS

Desde la actual perspectiva lógica, Terapia (cualquiera sea) es aquella que permite la conectividad entre algo que veo como "problema", lo que me pasa, que se muestra “afuera” como conflicto y ese “algo” interno que no puedo precisar bien, pero que tiene la respuesta o “solución” a la situación que motiva el abordaje terapéutico.

 

Hago terapia “por algo” que me pasa, y esa terapia es el puente que me permitirá conectar ese problema, situación, conflicto que se abre en mi vida como una pregunta y la respuesta que lo cierra.

 

Hay un terapeuta con una técnica terapéutica que oficia de intermediario entre mi problema y la solución. Si transito un abordaje tradicional, transitaré esta terapia, en referencia externa, donde el terapeuta “es el que sabe”, “el que me cura”, “el que me muestra soluciones”, el que “me ayuda”. Y la técnica aplicada será una especie de “tabla de salvación”. En este esquema la terapia es una “interferencia” que podrá ser “buena” o “mala” de acuerdo a los resultados alcanzados. El paciente no es protagonista de su sanación, sino que la misma proviene de la capacidad del terapeuta y la técnica implementada.

 

Desde un abordaje convergente, esto se invierte. La referencia externa se utiliza en el sentido de  despertar la referencia interna. El terapeuta intermediario y su técnica  ofician de puente entre el problema y la solución (pregunta/respuesta) que siempre posee en sí el paciente.

 

El terapeuta que oficia de nexo, puente, hasta que el  propio paciente pueda asumir su puente interno y en consecuencia deje de requerir esta asistencia desde el exterior.

 

Esta maduración del receptor de la terapia, le permitirá ir mutando la percepción de lo que le sucede.

 

Solo su observación consciente de los tránsitos que lo llevaron a esa posición permitirán una transformación. Porque  ver lo que pasa, le otorgará capacidad de respuesta.  Si no ve por sí, o solo recibe como “una verdad” lo que el terapeuta le dice, siempre estará transitando ciegamente el mismo laberinto, aunque a veces las formas externas cambiantes, le lleven a pensar que se ha liberado.

 

Entonces lo importante no es la terapia que elijas realizar o brindar (ya seas paciente o terapeuta), sino desde qué lugar estés realizando esa elección. ¿En referencia externa para “salvar” al que sufre o ser salvado? ¿Dando soluciones? ¿O percibiendo el potencial del paciente para llegar a su propia solución? ¿En referencia interna para que el receptor pueda tener una maduración real? Elije. Por fuera la técnica puede ser la misma (psicológica, energética, física) la diferencia estriba en la lógica interna que te esté operando.

 

De acuerdo a qué lógica te opere, lo que intentarás es “sacarte de encima el problema”, “lograr resultados” como objetivo central, apartar la emoción negativa como algo malo; o bien tu propósito será observar los patrones hasta ahora invisibles que te llevaron hasta allí, tomando a la "emoción negativa" como el mensajero que te advirtió  el funcionamiento distorsionado en tu realidad. Esos patrones invisibles comienzan a hacerse visibles, y por ende ya no vas a repetir.

 

El primer camino, es el de siempre. El segundo camino, es el convergente, el de la maduración del receptor. El de la salida del laberinto. La convergencia, tiene un desarrollo que requiere mayor compromiso, pero contiene en sí al primer camino, al que integra, dando a ese “desenlace favorable” o "solución" tan buscado, su justo lugar, el de una consecuencia natural, no el de una expectativa que genera mayores ansiedades. 

 

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mariafernandacarolo@enlacelogico.com