1. jul., 2018

SÍ AL NO. LA VIOLACIÓN DEL RECEPTOR POR NUESTRA MANADA INTERNA

El receptor biológico, plano 1 (letra A) está A-mu-rallado (amurallado). Es decir, nuestro plano 1 está “muy rallado”. La expresión “estar rallado”, “no me ralles”, “esto me ralla”, sería como decir que eso que acontece agota, llega a su máximo aguante, es decir, a su frontera… En definitiva, a su Mu-ralla.
Y tenemos que el año pasado, el día de los encierros de San Fermín (fermé, cerré) (con esos toros que dicen MUUUUUUU… y el A corriendo delante hasta llegar a encerrarse con ellos, tras una “muralla” en la plaza) se produce una violación masiva a una mujer por parte de un grupo llamado a sí mismo la MANADA.
Manada suma 34 y produce una violación de una Ma, que además es negada, pues se pone en duda que dijera NO, es decir, que no fuera un hecho consentido. No se reconoce el NO de la ma. Como todo cuanto se muestra en el contexto es una exacerbación de algo que no podemos ver adentro, yo me hice la pregunta. ¿Qué es la MANADA adentro, qué significa esta violación?
Al cabo de unos días me doy cuenta, hablando con Laura, del circuito lógico de los programas de plano 4. Plano 4 te instala un programa, por ejemplo, de miedo (a lo que sea) y automáticamente aparece el programa opuesto: has de superar el miedo. 
El juego de plano 4 es siempre el mismo: la instalación de un programa que genera conflicto (que siempre tiene relación o es una expresión de los cuatro marcadores, supervivencia, protección, comparación-competencia y sustitución del faltante), y a continuación surge la otra voz o voces que instan y obligan a la superación de ese programa instalado. Es como si el diablo te instalara un miedo y dios te dijera que has de superarlo.

“Pero… ¡si yo no me lo instalé!”-protesta el plano 1.

Pero ¿cómo reaccionamos en nuestro plano 1? 
Si plano 1 se siente incapaz de superar su programa (por ejemplo, tener miedo) y no hace nada por ello, aparece la recriminación de la otra voz: “deberías haber podido atreverte a superar tu frontera”, en pro de unos valores (velentía, capacidad de progresar, crecimiento personal…). En definitiva, el receptor (plano 1, obediente a 3) se siente muy CULPABLE de no haber podido responder a esa exigencia interna de superación.

Por otra parte, si plano 1 escucha a la voz opuesta, a la voz que dice que “debería superar tal programa”, en pro de cualquier valor, y decide obligar a su plano 1 a esforzarse y superarse, igualmente se va a sentir en una culpabilidad, pues pronto se dará cuenta de que la meta que se propone de superación con el esfuerzo y control, para plano 4 nunca va a ser suficiente.

¿Y esto que ocurre internamente cómo se llama? 
VIOLACIÓN DEL RECEPTOR.
¿Por parte de quién? 
De la MANADA=34 interna, de las múltiples voces que fuerzan a plano 1, de una u otra posición. Elija “la postura que elija”, el receptor SIEMPRE es violado.
¿Os dais cuenta de que haga lo que haga nuestro receptor (plano 1), mientras entre en el juego de estas voces (las que instalan el programa y las que exigen la superación del programa) siempre la caga? ¿Acaso al receptor se le da la oportunidad o se le ha reconocido el derecho, internamente, de poder decir NO a este juego de voces contradictorias internas que lo instigan a “superarse” o a hacer “lo correcto” en pro de sus programas ?
Esas voces son nuestra MANADA=34 interna, el receptor neurológico (plano 3) presionado por todos los programas contradictorios de 4. 
3 intenta atender a todas esas múltiples voces, siente la pulsión de atenderlas. Y como consecuencia, fuerza a su humano, a su plano 1. Es decir, viola a su receptor, lo obliga desde las diferentes posturas o posicionamientos. Y se trata de una violación masiva, porque son múltiples las voces y programas que coexisten.
No tenemos reconocido internamente este derecho a NO entrar en el juego de las voces internas, en el juego de las autoexigencias. Cuando lo hemos hecho, aparece la sensación de culpabilidad. No tenemos reconocido el derecho a decir: 
“bien, tengo tal programa. No sé cómo se instaló en mí, y por tanto, no tengo ninguna obligación de quitármelo, entre otras cosas, porque no sé cómo hacerlo. Por tanto, reconozco mi derecho a decir NO a la “obligación” de superarlo en pro de unos valores." 
Reconozco mi derecho a decir NO a las exigencias de mis voces internas.
Si no tengo reconocido internamente mi derecho a que mi plano 1 diga NO a mi 3, que valida las voces de 4, entonces no soy libre para elegir otra lógica nueva para gestionar la realidad, con parámetros diferentes. Si no habilito mi NO, y siempre estoy en la auto-exigencia interna (debería poder hacer…), en función de una “superación” que no le corresponde a mi humano, (que nunca alcanzaré…) estoy violando a mi receptor.

La Manada=34 es interna, y actúa sobre el NO negado, la MA interna negada, negada en su derecho a decir no al programa de “obligatoriedad” de todo cuanto 4 exige. Por eso, masivamente la sociedad (especialmente la parte que representa a la Ma negada) se manifiesta con el lema: NO ES NO. Porque es lo que tenemos negado, nuestro derecho a poder decir NO. Pero... ¡es algo interno!

Voy a poner unos ejemplos básicos, en donde actúan los marcadores, y cómo estamos condicionados y nos sentimos obligados a seguirlos, bajo “pena” de tal vez... “morir”:

Ante un trabajo que me sale, que no quiero coger porque internamente sé que me va a sacar de una ruta que quiero explorar, ¿me doy el permiso a decirle NO a la SUPERVIVENCIA y rechazar el trabajo, a que no prime el miedo al tema económico por encima de otras instancias internas? ¿O algo en mí obliga a mi receptor a “tener que atenderlo porque has de ganarte la vida”? ¿Os dais cuenta de que ahí está el PA violando al receptor? ¿Acaso los padres no son los que nos dan esos consejos, en pro de una supervivencia? Si no puedo decir NO a la supervivencia no puedo decir Sí a una lógica nueva no basada en el miedo a la supervivencia, y que me abriría a una nueva ruta, incierta pero conectada.
Otro ejemplo:
En el caso de verme atravesando un proceso biológico, una mal llamada enfermedad, ¿puedo decirle NO a esas voces internas que me dicen que tengo que esforzarme en probar mil alternativas, informarme cuanto más mejor de todas las posibilidades de cura, que la curación depende de mi esfuerzo, de mi actitud, de que PUEDA cancelar mis programas, VER MIS ERRORES, de las medicinas adecuadas…? ¿Puedo decir NO a esa responsabilidad sobre el control de mi cuerpo, a la que no estoy obligado realmente, sin que las voces de culpa secuestren mi NO? ¿Realmente tengo permiso interno para que la Tierra gestione, (a través de los médicos o terapias si es necesario, como herramienta de la propia tierra) pero consciente de que solo ella es la que controla mi proceso? Solo si puedo decir NO a la obligación de protegerme y a la obligación de controlar mi biología en los procesos que son gestionados por la Tierra, puedo abrirme a una nueva manera de responder ante ella. Para poder decir SÍ a una lógica biológica nueva, primero he de sentirme en la libertad de poder decir NO a las viejas obligaciones con respecto a mi biología. 
Y así con todo... ¿Puedo decir NO a mi obligación de intentar superar mi miedo a volar, a las arañas, a hablar en público decir NO a la necesidad de intentar hacerlo todo bien, de esforzarme en superar mis fronteras? ¿PUEDO DECIR NO REALMENTE a mi dios interno, sin sentir culpa por ello?
Si no puedo elegir sin culparme por ello, estoy violando al receptor.
El SÍ al NO está disponible en nuestro receptor biológico. El SÍ ESTÁ.
¿Será por ello por lo que en 34 nos echamos la SIESTA?

María Paloma Sánchez
1-07-2018

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