21. abr., 2018

In-Versión

In-versión

Desde que decidí poner el punto de atención en la Economía, desde esta perspectiva de LGC, mi realidad y mi contexto comenzaron a movilizarse mucho. Durante un tiempo tuve la posibilidad de experimentar bastante abundancia económica, y durante otro, una gran escasez, que es la que me ha ido llevando a tener más conciencia de cómo es que se mueven los flujos económicos y, sobre todo, a tomar conciencia de que a través de mi propia economía podía comenzar a percibir muchísimos comportamientos automáticos que me estaban causando gran sufrimiento. 

Cuando estaba experimentando la escasez en forma digamos, más o menos inconsciente, me fui dando cuenta que sentir ese pánico plenamente me traía un acceso de conciencia cada vez mayor. Permitirse sentir ese miedo, según veo, es mucho más sencillo cuando uno tiene en cuenta la paradoja de que existo y no existo a la vez. Incluir a la no existencia en esta ecuación, nos permite sentir más plenamente lo que sucede en la existencia. 

Alguien me dijo una vez: “No venimos del pasado, venimos del inconsciente”. Yo ahora agregaría, que no venimos del pasado, sino que venimos de la No Existencia. 

La enorme diferencia de tomar la referencia en el pasado, a tomarla en la no existencia, nos hace que todo ese pasado al que estábamos atados, dejando nuestros circuitos de identidad cerrados, repitiéndose una y otra vez, a que pueda tener un espacio vacío para que ese elemento de “yo”, de individuo, se referencie en la no existencia y, por tanto, se abra a infinitas posibilidades que no puede percibir ni menos vivir, si está referenciado al pasado. 

Teniendo en cuenta este cambio en las referencias humanas, entonces, nuestra economía toma otro rumbo muy diferente. Y por supuesto, nos encontramos a la Tierra en el medio de esta ecuación, como iremos abriendo más adelante. 

La cuestión es que me fui dando cuenta que cuando estaba sosteniendo la perspectiva de escasez, a la hora de comprar, me fijaba primeramente en el precio. La utilidad que me iba a dar el producto, quedaba en un factor secundario. Fui achicando mis gastos, acortando cada vez más, lo que me metió en un bucle de achicamiento, con un miedo a perder lo que tengo, por poco que esto fuera. Poco a poco, fui viendo cómo yo misma me recortaba justamente aquello que me podía dar una nueva perspectiva, más amplia en la que sustentarme. Quizás con la finalidad de percibir a dónde se llega con esta perspectiva de escasez, pero en cualquier caso, no lo recomiendo, porque es realmente dificil salir de ese bucle de recortes en el que uno se introduce. 

Por suerte, el enlace lógico siempre estuvo presente, lo que me fue dando la posibilidad de tomar conciencia de lo que sucede en aquel hoyo de necesidad. 

Poco a poco, el contexto comenzó a expresar la necesidad de una relación con el diseño, con el sistema, con las administraciones que, me fueron haciendo dar cuenta de que, cuanto más hacía intercambio con ellas, en modo económico, más se me abría la percepción y más podía soltar la perspectiva de escasez. Exactamente al revés de lo que puede pensar la gente, cuanto más in-versión, más gasto a propósito para poder madurar mi perspectiva, entraba en otro bucle inverso al anterior, que me daba mucha mayor claridad y sustentabilidad de plenitud, más percepción de que la escasez es una ilusión de la percepción. 

In-versión, por tanto, me permite ver qué hay dentro de mi versión, me deja ver más en los puntos que los recortes y el achicamiento de la perspectiva, lo que hacen es poner velos y más velos en la percepción. 

Por tanto, no es un “gasto para que me venga dinero”, por favor, entendamos que esto que estamos diciendo aquí, es muchísimo más profundo. Invierto para comprender qué hay detrás de mi perspectiva, implica un asumir de la situación, un poder atravesarla tal cual es, para que ésta mute a la forma que la finalidad de la conciencia del vacío tiene para mí, y no a mis intereses particulares. 

El punto de in-vertir, entonces, a propósito, en cada pago o gasto que hago, es de suma importancia, al igual que el achicamiento, el encogimiento de las inversiones, me va a llevar a poder percibir cómo yo mismo me achico, me siento empequeñecer, me introduzco en una profunda desvalorización que se alimenta a sí misma en progresión geométrica, introduciéndome en un bucle de desesperación que, de no intervenir una lógica que está más allá de mi pequeño consciente, me arrasa. 

Extracto del Libro "Conciencia Económica Impersonal" Laura Fernandez Campillo