17. ago., 2017

La Fiscalización del Error

Fiscal es 51. Es decir, puestos en el campo de batalla, es una frecuencia muy veloz que juzga, o señala al plano 1 con su índice acusador, y siente que puede saltarse los diseños y sus vicisitudes, que está por encima de esos diseños con errores, equivocados, y lo están porque él puede ver error, aunque su visión es el justificativo para no estar, precisamente, luchando.

Nombro la “batalla”, porque da 50, aunque el fiscal está en divergencia domina el plano 5, sin un cero, es decir, con una sinceridad que asume como un rey. Digo rey que también da 50, y digo batalla, porque la vida para el fiscal es una guerra. Una guerra, donde incluso hasta él mismo puede ser juzgado, e invalidado, por su propia acción.

El fiscal es un rey que domina la batalla, detengámonos un momento en esta diferencia sutil, el fiscal es un rey pero sin cero, con un 1. Ambos son del plano 5, pero el rey tiene un cero, tiene un acceso negativo al plano 5, mientras que el fiscal tiene un acceso positivo, un 1, en el plano 5.
Esto es sumamente importe, porque cuando digo que tiene el fiscal tiene una presencia positiva, digo que es una identidad que puede ordenar a los soldados, los puede dirigir pero él está por encima de aquellos, de la batalla, y de los errores, lo que en definitiva nos lleva a concluir a que el fiscal no hace la guerra, a pelear, solo cumple la tarea del inquisidor, es decir, juzga, señala, pero el mismo no mata, ni ejecuta, solo invalida. Pero no fiscalicemos al fiscal, solo aprendamos de él, porque como voy a señalar, el fiscal está muy cerca de la puerta de salida, está en la última frontera que nos pone el diseño para que no salgamos de él.

Vayamos cuadro a cuadro, para observar estas cuestiones muy finas. Empecemos por el principio, invalidar es muy cercano a desvalidar, pero, por más sutil que sea la diferencia, in-validar no es igual a des-validar. Es decir, auque sea delgada la división en la entrada de sus caminos, en sus recorridos ambos caminos no llevan a lugares muy distintos, diría incluso que en forma diametral. Digamos que invalidar es un juicio que incapacita, que deja sin valor lo que señala, (ya sea que señale a un otro, o lo que uno mismo dice, porque él fiscal, al señalar el error, se pone por encima de él, aunque él mismo sea su propia victima). Esto implica que, mientras que desvalidar es sacarle la creencia a algo, invalidar, (aunque suene redundante señalarlo), es dejar inválido, o inválida una creencia, solo porque contiene un error.

Y además, si tenemos en cuenta que este planeta se llama tierra, es decir, justamente ti-erra, ¡entonces, todo tiene un error!,..., y aunque tenga un error para verlo y aprender de él, el fiscal, lo condena y al condenarlo se pierde el poder aprender del error.

Retomemos, es decir, el fiscal, en vez de que lo desvalidar al error, lo invalida. Pongamos la lupa en esa sutil diferencia, porque allí hay una importantísima clave. Como estamos en la ti-erra, ahí comprenderemos porque el fiscal puede ver “todo” lo que sucede en el primer plano como un error. Es decir, porque todo lo es en realidad, el fiscal lo puede ver como el que aprende del error, pero el fiscal no aprende de error, solo lo condena.

Y además, en este punto, allí entenderemos porque la vida del fiscal puede ser un infierno, es decir, (repito), porque en vez de aprender del error, que es la forma en este mundo que tenemos para aprender, sólo juzga el error, lo condena, lo invalida con su juicio, y queda atrapado en su fiscalizara actitud, en un bucle del que siente que no puede salir. 
Un bucle que es la última puerta que, de abrirse, el fiscal podría aprender del error, digamos que esta última puerta es la postrera frontera para atraparnos en el diseño. Lo veo, pero lo condeno, lo invalido, y como dije, no lo desvalido.

No es ignorar el error, porque eso sería fiscalizar al fiscal, sino poder ver el error como aquél, pero en vez de invalidarlo, des-validar el error.

Por todo esto, aunque haya sido redundante y lo ha sido porque el mismo fiscal está en un bucle, tengo que seguir insistiendo que el fiscal está en la puerta de salida del error, pero no nos deja aprender del error, y nos deja inválidos ante él, nos atrapa en su condena.

Tomado de Facebook. José Mataloni